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EL ARTE DE DECIR QUE NO (Playlist: Fangoria)
Martes Julio 29th 2008, 5:43 pm
Archivado en: Mr. Perfect Bunny

Cuando una cree que las cosas han terminado de pasar, pues resulta que no ha pasado nada. Yo, acabo de cumplir añitos. Y eso , me hace feliz. Por la fiesta, por la borrachera, pero sobre todo por el amanecer que tuve. Me miré a los ojos de la manera más íntima jamás imaginada. Estaba yo ahí, junto a mí, sobre las sábanas blancas blancas. Y me pregunté casi como un respiro:

—¿Por qué no tienes un ‘buen’ novio?

Silencio. Respiré profundo y contesté con una revelación que me sorprendió como si hubiera descubierto la mejor manera de frenar la Reforma Energética.

—Porque no quiero.



YA LO PASADO.. ¿PASADO? (Playlist: José José)
Jueves Junio 05th 2008, 7:11 pm
Archivado en: Best Friend Bunny, Conejitos del Pasado Remoto, My Stress Rabbit, Mr. Perfect Bunny

Yo lo digo y lo confirmo: los astros están conspirando en mi contra (tal vez favor). Tras la aparición de Conejito Jeepero, los otros conejitos y conejitas del pasado salieron de la madriguera para plantárseme enfrente.wombat4.jpg

Empecemos con el TV Bunny. Ahora tan propio frente a las cámaras, tan seriecito que se ve.. y mira nomás, apareciéndo para buscar un encuentro. Por cierto, fallido. Sus horarios, mis compromisos nomás no nos han hecho encontrar la cuadratura. Por ahí apareció después de varios meses la Conejita Comeflores, harto pacheca llegó a mi casa. Y harto pacheca comenzó la conversación: el pasado muy pasado, el pasado apenas pasado, su vida amorosa —rebien resuelta oigame—, mi vida amorosa —hecha un desmadre—, nuestros mundos.. y ahí vino el atorón:

—«Lo que tienes que hacer es salirte de ese mundo aspiracional en el que vives. Buscar en otros ambientes».

Joder. Eso no sonó facil. Años matándome para dedicarme a la cosa de la tendencia, para que ahora me digan que la tendencia es una jodidez. No lo sé de cierto.

Dos días después, reapareció algo mejor aún. La Conejita Mejor Amiga del Mundo Mundial. Ja. Esa misma de hace ¿30? ¿28? años. Esa de la escuela, la barda, la pubertad, la adolescencia y varias dolencias más. Pasamos el dia juntas y con tan poco que reclamarnos. La ví luminosa, linda, tranquila. Fuera de una mala historia. Vamos parejas. Y metida en una que —si no espectacular— es sana. Ella va un pasito adelante. Y con muchos, hartos planes de vida. Iguales.

Y ya como si no bastara, la noche terminó cantineando. Lo primero que vi al cruzar la puerta fue su cara. Se me cortó un poquito la respiración. Ahí estaba My Stress Rabbit. A un año… un año ibamos a sentarnos en la misma mesa. Caminé más despacio. Esbozé mi mejor sonrisa. Saludé y me pegué al hombro de Mr. Perfect Bunny. Estabamos los tres, como en los viejos tiempos, pero sin las viejas historias. ¡Cuánto joder, joder, joder, nos ha pasado a los tres en este año! Salí varias horas después, tres tequilas encima y más tranquila que nunca. La Conejita Jefa diría sabiamente:

—«El tiempo lo cura todo».
Curada estoy. No sé, ahora sí que de cierto, si estos del pasado regresaron para quedarse o nomás para enseñarme algo. Yo, sigo aprendiendo.



POR VOLVERTE A VER (Playlist: Dyango)

ast12g.jpgEl speech es el mismo. Nada más cambia el interlocutor:

—Mi queridísima Conejita, entre tu y yo siempre habrá algo que nos una. Bla, bla, bla.

Esa vieja historia del lazo invisible de ‘ombligo a ombligo’, de las tardes de empiernamiento que uno no pasa así nomás al cajón de los olvidos, de la amistad profunda que se formó, así por abajito, casi sin darnos cuenta, entre beso y beso. Y hasta por mi infinita e increíble capacidad de entender que las cosas, un día, así sin más, se acaban.

Será el sereno, pero siempre, uno a uno, han terminado por regresar. Desde Conejito Filósofo, atormentado amor adolescente que reapareció al paso de muchos años para caminar juntos por las calles neoyorquinas en pleno maratón.

Lo hizo también Mi Conejito Napolitano, meses después de la brutal ruptura, con una cita en la cubanísima isla del Caribe. Una cita sólo que nos dejó borrachos de besos, calor y ron.

Y si de cuenta se trata, siguen faltándome dedos para ponerle números a los recuentos con el Conejillo de Miura. Una y otra vez. Algunas con pretexto, en otras ni siquiera hubo necesidad de inventarnos alguno.

¿Qué tal la reaparición de Mr. Perfect Bunny? Después de casi un año de silencio y distancia, un dia sonó mi teléfono. Pasaba que se había dado cuenta del tiempo dejado pasar.

Y así, hace apenas unos días aparecí sentada en un patio, al borde de una fuente colonial y hasta el sol que ese día decidió amanecer bonito. Junto a mí, el Conejito de turno, estresadísimo, relataba el mismo speech. Casi casi acomodando las comas y los puntos en el mismo lugar.

En algún momento dejé de escucharlo y me limité a mirarle los ojos negros, más negros en los que me he visto. Y esas cejas (cómo diría Papito Bose). Parecía tan convencido del argumento como los anteriores. Se había aprendido el guión a la perfección. Una tras otra le salieron las frases, detenidas apenas con alfileres. No tenía sentido —como bien tiene la costumbre esta Conejita— contradecir, cuestionar, confrontar. Al fin y al cabo, un dia, dentro de muchos siglos, volverá a sonar mi teléfono. Sólo para medir el espacio que no dejamos entre piel y piel.

Ilustraciones: Jordi Labanda



YA LO PASADO, PASADO… (Playlist: José José)
Miercoles Mayo 09th 2007, 3:21 pm
Archivado en: Mr. Perfect Bunny, Aventuras diarias

ast12j.jpgFeliz, casi eufórica. Y digo, habrá quién piense que estoy loca o que voy por ahí con corazoncito de condominio. Y no. Según mis últimos días de largas reflexiones se trata nomás de instinto de sobrevivencia.

Haciendo recuento, es eso y sólo eso lo que me tiene aquí y me ha sacado de pozos aún más profundos. Caída-raspón-sobada-yaloquesigue. Un poco así es la vida. Un poco así es mi vida. Un poco así, seguriá siéndolo.

Y justo cuando en estas profundidades andabamos, que se nos apareció Mr. Perfect Bunny. Ese mismo de hace muchos meses pero esta vez con una historia recién terminada detrás. Así llegó: curadito de espanto, sin ganas de meterse en broncas, libre, feliz y eufórico cuánto una servidora. Y yo no le apuesto ni un céntimo. Nomás me río de vernos, cada uno dando pasos chiquititos, despacito, con la armadura que nos impide los movimientos arriesgados. Temerosos pero dispuestos a ponernos en juego una vez más.

Como decía, se nos apareció con una propuesta imposible de rechazar: bailemos, dijo.

Y entonces, me descubrí en pleno sábado produciéndome, otra vez, como las grandes. Pelazo, vestido de estreno, piel satinada y taconísmos. Sonó el timbre (justo a la hora) y me miré por última vez al espejo. En ese momento lo supe: Bridget Jo había vuelto.

Así, nos pasamos una noche de esas grandes noches que parecen no terminar nunca. Saltando —como buenos Conejitos exploradores— de un lugar a otro, invéntandonos maneras cutres de divertirnos, recorriendo calles más exóticas de la Ciudad en medio de la noche. Porras a un boxeador, un drink en un lado, otro en otro, dos pasitos de baile tropical más allá, unos movimientos atrevidos en el antro gay, observando el �ngel desde una terraza, sacando cuentas de las luces de la noche y cerrando al alba con una de esas buenas pláticas tirados en el sillón.

El amanecer, confieso, nos sorprendió juntos. Relajados. Sin siquiera asomo de empiernamiento. Un beso suavecito de despedida y la promesa de un próximo encuentro…



DICHOS QUE DICEN
Jueves Marzo 08th 2007, 9:25 am
Archivado en: Conejito Marinero, Conejito PR, Mr. Perfect Bunny, Aventuras diarias

Quien me conoce sabrá que como una auténtica tía abuela, lleno mis discurso de dichos ¡oh si! gran sabiduría popular. Y en estos momentos, ese de “por una puerta que se cierra, se abren tres�, me queda como anillo al dedo.

Digamos que después del sufrimiento muy sufrido del fin de semana, estamos en franca recuperación. Y por ahí dos que tres Conejitos están ayudando en el proceso del levantamiento de ánimo que teníamos pegado al suelo como estampita.

Primero acordé cena definitiva y definitoria con El Conejito PR. Después de muchos muchos muuuuchos meses de pestañeos, ya es hora de llegar a un acuerdo ¿no? Estaba yo en esas disertaciones cuando sonó el teléfono. Casi 12 de la noche. Al otro lado nada menos que Mr. Perfect Bunny, reaparecido luego de muchos meses de alejamiento. Sólo para justificar las causas de la distancia tomada y con ganas de recuperar el tiempo perdido. ¿Estamos todos locos? En fin, confieso que dio gusto la llamada y que venga lo que tenga que venir.

Y cuando una veía acercarse peligrosamente un fin de semana más, de esos donde irremediablemente, una despierta con una misma y sin el susodicho al lado, sucedió algo que promete mejorarlo. Apareció en red el Conejito Marinero, al cual no conozco pero que siempre tiene buenos consejos a la mano. Ésta vez, ofreció un cambio, literal, de aires. Y yo, ni tarda ni perezosa, acepté.

 

El sábado llevaré a cabo una nueva y excitante experiencia urbana: velear. Y por supuesto, la primera pregunta existencial que llegó a mi mente fue: ¿qué demonios me voy a poner? Ja. Sólo prendan veladoras para que eso no sea un nuevo Cabo de Miedo. Brrrr.