BUENA VIDA ES… (Playlist: Eros Ramazzotti)
Lunes Marzo 17th 2008, 1:54 am
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Miss Bussines Bunny,
Las Conejitas,
Beautiful Bunny,
Gymmate Bunny,
Mr. Peruvian Bunny,
Conejita Judia y Soltera,
My Stress Rabbit,
Conejito PR,
Conejitos Varios,
Conejillo de Miura
Y sÃ. Las cosas buenas estan a la vuelta de la esquina. Faltan dos segundos para que esten perfectamente convertidas en realidad en la palma de mis mano. Juro que en cuanto suceda, lo cuento con detalle.
En tanto, hoy tuve mi primera sesión del Club de Lectura Light y lo que comenzó con el recuento de La Suma de los DÃas terminó con el analisis tormentoso de nuestros últimos encuentros amorosos: Conejita Judia y Soltera, Miss Bussines Bunny, Conejito Politizado y Conejito Sonrisa Perfecta. Todos tan guapos, tan interesantes, tan armados, y al mismo tiempo, tan solos. Un verdadero desastre, joder. Pero terriblemente divertidos a la hora de buscarnos en el pasado.
En el pasado que, de mi parte, incluye al Conejito PR, al mismo que ayer me topé en un antro en buena compañÃa y mucho nervio de no saber cómo decirmelo… ja. Incluye también a Mr. Peruvian Bunny que después de meses se aparece en mi teléfono pero me advierte que soy peligrosa para su estabilidad, al Conejillo de Miura y sus misterios y por supuesto, a My Stress Rabbit del que, a estas alturas, no termino de contestarme cómo es que un dÃa comenzó la historia más triste de los últimos tiempos.
El presente en cambio, me pone por ahà al Conejito Tenista, perfecto para subirme la autoestima, el ego y refrescarme la plática de viernes por la noche. Y a Beautiful Bunny para no perder la práctica en la conquista. Poco a poquito, entrenándome a ratos en el arte de tomarnos una botella de vino en pleno lunes, reÃr sin parar y jurarnos que entre nosotros nunca pasará nada aunque ninguno de los dos se lo crea.
Tras varias horas de repasar aquellos dates que parecen perdidos en un pasado remoto y los nuevos perfectamente metidos en una caja de seguridad, me siento más estable que nunca. Más tranquila. Más zen. Más sana. No sé si es la ausencia del cigarro, del alcohol, el celibato —a punto de concluÃr— o los proyectos de una vida nueva, pero me gusta esto que miro cada noche en el espejo.
Ilustraciones: Arthur de Pins
DANCE, BUNNY HONEY, DANCE DANCE (Playlist: setenterÃsima Penny McLean)
¡Se festejó! SÃ, ¿cómo no? señores. Cómo se debe. Y aún no termino.
Empezó con una felicitación radiofónica muy mañanera. Luego globos y regalitos varios en la oficina. Vamos que, aunque no parezca, a esos niños yo los quiero de veritas. Le siguieron abrazos varios. Comida yucateca en mesa larga larga en donde el tema —cómo no iba a ser— fue la edad y las expectativas amorosas. Y terminó ¿dónde más? en la Covadonga de Todos los Jueves. Tequilas hasta las 3:35 am. Y buenas noches.
Pero si la fiesta apenas empezaba. Le siguió un viernes de pastel, juntas eternas y la preparación para La Gran Noche. Bronceado impecable, pelazo, tacones de vértigo, vestido nuevo —seda absoluta y nada más—. Salà con Best Friend Bunny y Miss Bussines Bunny haciendo el trÃo perfecto. El antro, nos esperaba.

Ahà me encontré con los indispensables. Y que venga, que la pista fue sólo mÃa. Toda la noche, casi eterna. Desde las diez con el primer tequila hasta las siete de la mañana, una botella después. Las historias, en tanto, giraban a mi alrededor. Mientras alzaba los brazos, sacudÃa el pelo y movÃa la cadera se me iban resbalando por el vestido ligerito ligerito las penas de antaño. Las de todo un año.
Pasé de brazo en brazo, pegué cadera con cadera, viejos conocidos —y uno que otro nuevo— se unieron al ritmo de mis 33 cargados toditidos en el pecho.
Casi como una bola de espejos setentera, que mientras gira va dejando cuadritos de luz pegados en la pared, asà se iban desarrollando historias alrededor.
Unos gozaban de amor. Otros de desamor. Algunos sin tardanza encontraron bocas que dejaran frasecitas pegaditas al oÃdo con saliva, de esas que dejan una sensación calientita abajito del ombligo.
—¡Venga, báilele!
Hubo quién se enamoró tres veces en una sóla noche. Y se desenamoró cuatro.
Conejitos Bugas que desaparecieron veloces ante visiones nunca antes vistas. Conejitos bugas que se quedaron curiosos para descubrise mundos nuevos.
—¡Salud!
Conejitos que encontraron Conejitos. Conejitas que jugaron a ligarse Conejitas. Conejitos Gays enganchados de Conejitas Bugas.
—Brindis: «qué éste sea el peor dÃa de los que vendrán con el nuevo año» ¡Eso, joder!
Como destellos, historias saltarinas que nacieron, crecieron y murieron sacudiéndose entre los pliegues de mi vestido. Entre la música que me retumbaba en los oidos y la cabeza dando vueltas me detuve un segundito y miré por la ventana.
—«Lo tengo todo» me dije. Y sólo, por un instante, extrañé dos grandes ausencias.
Cuando el cielo sobre Reforma se pintó de rosa llegó la hora de partir. Con los pies más adoloridos que nunca y dos —bueno tres— hotdogs en el estómago llegamos a casa.
Eramos otra vez, las tres. Básicas, indispensables, cómplices. ReÃamos como estúpidas, mientras los transeúntes mañaneros nos miraban de reojo. Zapatos en mano y recuento de los recuentos de la noche llegamos a mi cama. Como adolescentes en viaje de fin de año, nos quitamos la fiesta de encima sin parar de reÃr. CaÃmos como plomo sobre las sábanas blancas, rendidas.
—«Las quiero —pensé pero no atiné a decirlo—. Gracias por estar».
No sé en qué momento nos quedamos dormidas.
Ilustraciones: Jason BrooksÂ
SI HUBIERA..
Desde que và esa pelÃcula, muchas veces me pregunto si mi vida hubiera cambiado radicalmente si la puerta del metro se hubiera abierto-cerrado a tiempo-destiempo. (cuántos hubiera, joder!)
Pues resulta que unos minutos antes de abandonar el Puerto, caminaba por el adoquÃn, de la playa hacia mi habitación con paso apresurado.
–Me falta, le decÃa a Miss Bussines Bunny, cerrar la maleta, pedir recibos, llamar un taxi, despedirme del guÃa y shalala..
En esas iba del recuento cuando pasó a mi lado. No lo vÃ, lo sentÃ. Giré la cabeza y empecé a escanear: los pies descalzos, la tabla de surf, bronceado intenso, barba crecida… dos segundos después reconocà sus ojos claros que la noche de anoche me miraban desde dentro. El corazón se me detuvo, contuve la respiración y paralicé al cerebro.
Voltée la cabeza y seguà caminando como si nada. En silencio. Escondida tras los lentes oscuros. Dos pasos más adelante, tomé aliento:
–Era él, dije
–¿Quien? contestó Miss Bussines Bunny sorprendida.
–El de anoche
–¿Queeé? –atinó a decir– ¿y por qué demonios no lo saludaste?
–No lo sé… Creo que no lo reconocà a tiempo.
Di media vuelta y lo vi a lo lejos. Caminaba, descalzo y bronceado, tabla de surf en mano por el adoquÃn. Demasiado tarde. Estúpida, estúpida, estúpida pensé. Se habÃa cerrado la puerta del metro.
De vuelta a la Ciudad, no volvà a pensar en el incidente. Hasta que apareció en mi bandeja de entrada. “You have a mail”. Con la sonrisa estúpida que me caracteriza empecé a leer:
“te diré que fimos vÃctimas de un desafortunado despiste… fue una situación que me superó por completo, tú pasaste de largo y yo pensé que si habÃas actuado asÃ, serÃa por algo”
Aaaaahhhhhhh! Cielos! ¿Pos que no, nomás estas cosas pasan en las pelis? La puerta del metro no se cerró por completo.
AS IF…
“¿Estas consciente que se va a casar?… Y no contigo” dijo. Asà de simple, llana y dura fue la frase de Miss Business Bunny. Parpadeé tres veces seguidas y, obvio, contesté con simpleza y creatividad. Como si de verdad, no me importara.

Ay, obvio que no importará tanto, si me mantengo con el corazoncito bien ocupadÃsimo. Ya sea con el Conejito PR que, meses después, regresa a intentar recuperar lo perdido o con Butty Bunny que destila interés en pequeñas dosis o con El SaltarÃn Mediático que le pone sabor a las mañanas. Será…
Será que ya aprendÃa a poner a la tristeza a girar a mi ritmo, será que me bastan tres segundos para volverme la mismÃsima protagonista de “El Descanso” aunque me falte sólo unos milÃmetros para parecerme a Kate Winslet, será que como en la cinta estoy a punto de tomar un avión y dejar que amores y desamores amarrados en tierra.
O será que una se va haciendo a la idea de que bodas van y bodas vienen y una no será la protagonista del festejo.
Será el sereno.