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TE PARECES TANTO A MÍ (Playlist: Lupita D’Alessio)
Martes Mayo 13th 2008, 10:01 pm
Archivado en: Gymmate Bunny

Pues sí, resulta que tengo un nuevo Compañero de Juegos, que nuevo, nuevo no es. Con el paso de los días, resulta ser que nos habíamos topado varias veces en el camino. Por error, por casualidad, por necios.

Hace unas cuántas semanas, lo ví —así ya en serio— por primera vez. Creo que fue a ritmo de bailes tropicales (y una con eso del piecesito bailarín). Esa noche, iba yo bailando de lo más distraída, cuando noté la fuerza de sus brazos al rodear mi cintura. Seguro se me notó el desconcierto: abrí los ojos, agudicé los sentidos y puse mucha atención. El susodicho en cuestión tenía brazos fuertes. Con eso me fui a dormir. Al despertar ya se me había olvidado todo.

Con esto de los encuentros cercanos, resultó que nos hemos ido topando —ya más por causalidad que casualidad— en otros terrenos. Pasamos de holaquétalbuenastardes a prestarnos nuestras muñecas. Y como buenos Compañeros de Juegos hemos ido dándole vueltas al tablero más de una vez, en poquititos días: que si yo quería jugar primero, que si eran sólo sus canicas, que si estás haciendo trampa, que si tú las traes.

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Lo cierto es que aunque me siguen sorprendiendo sus brazos —que sobra decirlo siguen siendo fuertes—, he pasado el periodo de observación por distintas escenas de cuerpo. La risa fuerte… el tatuaje perdido en la espalda… el caminar pausado… los ojos transparentes… las frases donde se le escapa el pasado así como si nada… el cierre tajante de sus conversaciones… la ligera luna blanca que marcan sus uñas… la mueca hacia la izquierda al sonreír. Este Compañero de Juegos despierta mi curiosidad más infantil: la de conocer algo a partir de pedacitos separados.

Hoy entendí por qué. Por que voy diseccionando a mí misma. Será que estoy más reflexiva o sensible o intuitiva o vulnerable. El caso es que preguntándole insistentemente sobre cualquier cosa, termino por contestarme. Por encontrar respuestas. Por soltar mis demonios. Como el del nuevo juego que descubrimos: el de jugar a ser igualitos —y por lo tanto irreconciliables—. Uno peligrosísimo, adictivo, molesto, retador. Mientras escupíamos palabras al telefono, intercambiabamos mensajes de manera acalorada o neceabamos por doceava ocasión, lo supe. Yo era él hace unos años, él es yo tres años después.

Y en el aire, sigue sonando Sabina.



SOMOS LOS MISMOS, ENVUELTOS EN NOVEDAD… (Playlist: Miguel Bosé)
Miercoles Abril 23rd 2008, 8:47 am
Archivado en: Gymmate Bunny, Conejillo de Miura, Aventuras diarias

Ok bueno sí. Aquí ando. Medio bipolar pero ando. Y es que, ahora sí tengo la cabeza, corazón y tripas partidas en dos.

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Por un lado (digo yo era hora), se acabó aquello del voto de castidad. Y sí. Con todo lo bueno que la experiencia dejó, ahora estamos de vuelta en eso de los empiernamientos que tan bien que nos caen cuando es el caso. Y el caso es ahora. Tranqui, libre, ligera -no tanto como quisiera-, sonrientota y divertida. Eso es lo que digo yo, buena vida joder. Ya en su momento hablaré del Gymmate Bunny que harto merito tiene en toda esta historia.

Y por otro, traigo apachurrados los sentimientos. Un enojo más, una despedida más, un teléfono que se cuelga violentamente. El viejo (por decir) Conejito de siempre que se va aún cuando no estaba. Y yo, reconozco, me siento triste adentrito. Pero sobre todo cansada, muy muy cansada de no entender -una vez más- qué nos falló esta vez.

Así pasa.

Ilustraciones: Arthur de Pins



BUENA VIDA ES… (Playlist: Eros Ramazzotti)

Y sí. Las cosas buenas estan a la vuelta de la esquina. Faltan dos segundos para que esten perfectamente convertidas en realidad en la palma de mis mano. Juro que en cuanto suceda, lo cuento con detalle.

posing_canape.jpgEn tanto, hoy tuve mi primera sesión del Club de Lectura Light y lo que comenzó con el recuento de La Suma de los Días terminó con el analisis tormentoso de nuestros últimos encuentros amorosos: Conejita Judia y Soltera, Miss Bussines Bunny, Conejito Politizado y Conejito Sonrisa Perfecta. Todos tan guapos, tan interesantes, tan armados, y al mismo tiempo, tan solos. Un verdadero desastre, joder. Pero terriblemente divertidos a la hora de buscarnos en el pasado.

En el pasado que, de mi parte, incluye al Conejito PR, al mismo que ayer me topé en un antro en buena compañía y mucho nervio de no saber cómo decirmelo… ja. Incluye también a Mr. Peruvian Bunny que después de meses se aparece en mi teléfono pero me advierte que soy peligrosa para su estabilidad, al Conejillo de Miura y sus misterios y por supuesto, a My Stress Rabbit del que, a estas alturas, no termino de contestarme cómo es que un día comenzó la historia más triste de los últimos tiempos.

El presente en cambio, me pone por ahí al Conejito Tenista, perfecto para subirme la autoestima, el ego y refrescarme la plática de viernes por la noche. Y a Beautiful Bunny para no perder la práctica en la conquista. Poco a poquito, entrenándome a ratos en el arte de tomarnos una botella de vino en pleno lunes, reír sin parar y jurarnos que entre nosotros nunca pasará nada aunque ninguno de los dos se lo crea.

Tras varias horas de repasar aquellos dates que parecen perdidos en un pasado remoto y los nuevos perfectamente metidos en una caja de seguridad, me siento más estable que nunca. Más tranquila. Más zen. Más sana. No sé si es la ausencia del cigarro, del alcohol, el celibato —a punto de concluír— o los proyectos de una vida nueva, pero me gusta esto que miro cada noche en el espejo.

Ilustraciones: Arthur de Pins