Archivado en: Aventuras diarias
«A todo se acostumbra uno» dirÃa mi abuela… «hasta a los malos tratos».
Eso pensé hace unos dÃas. Cuando me dà cuenta de que estaba pagando facturas de los platos rotos… por otros.
«Es que quieres que te trate como una princesa…» me dijo impaciente el Conejito en un reclamo abierto. En ese momento justifiqué mis expectativas: «no, claro que no, estás exagerando, etc etc..» dije.

Luego lo pensé mejor.
Y sÃ. si quiero que me traten como una princesa. Única, especial, amorosamente. Por una simple y sencilla razón, porque estoy dispuesta —miren nada más— a dejar de besar sapos. Estoy dispuesta —cómo no— a apostarle a un reino que dure por los siglos de los siglos. Estoy dispuesta—en el intercambio— a tratarlo como el prÃncipe que he esperado toda mi vida…
Y no. No creo en los cuentos de hadas.

